El papa Francisco denuncia los miles de muertos en Mediterráneo

El papa Francisco denuncia los miles de muertos en Mediterráneo

El Papa Francisco dirige la audiencia general en la plaza de San Pedro en el Vaticano. REUTERS / Stefano Rellandini

 

El papa Francisco denunció hoy la muerte de miles de personas en el Mediterráneo a la vez que animó a los socorristas que se dedican a salvar las vidas de los inmigrantes en el mar, durante la misa que celebró en San Pedro para recordar su visita de hace cinco años a la isla italiana de Lampedusa, reseña EFE.

Mientras Italia cierra sus puertos a las ONG que salvan la vida de los inmigrantes en el Mediterráneo Central y su ministro del Interior, Matteo Salvini, les compara con los traficantes, el papa aseguró en su homilía que “la única respuesta sensata es la solidaridad y la misericordia”.





Y en un mensaje que parecía dedicado a los Estados europeos, les pidió ante los actuales desafíos de la inmigración, “una respuesta sin demasiados cálculos, pero que exige una equitativa división de la responsabilidad, una honesta y sincera evaluación de las alternativas y una gestión mirada”.

Han pasado cinco años desde que Francisco eligió como su primer viaje la pequeña isla de Lampedusa, a sólo 113 kilómetros de las costas africanas, símbolo del drama de la inmigración, pero desde entonces las respuestas “no han sido suficientes”

El papa argentino destacó en su homilía que desde Lampedusa preguntó a toda la humanidad: “¿Dónde está tu hermano?”, pero que las respuestas a este llamamiento “aunque generosas, no han sido suficientes y nos encontramos llorando hoy a miles de muertos”.

Según la Organización internacional de las Migraciones (OIM), en lo que va del año han perdido la vida en el Mediterráneo cerca 1.500 personas, 200 de ellas en los últimos días al hundirse el bote en el que iban sin que nadie pudiera socorrerlos.

También denunció la “tentación bien presente en nuestros días que se traduce en cerrarse ante los que tienen derecho, como nosotros, a la seguridad, a una condición digna y que construye muros, reales o imaginarios, en vez de puentes”.

En los bancos de la basílica de San Pedro hoy se sentaron decenas de refugiados, entre ellos dos familias, una de Costa de Marfil y otra de Nigeria; dos jóvenes de Irak, una mujer somalí, una madre nigeriana con sus hijos y tres refugiados llegados de Mali, Nigeria y Camerún, como explicó la Fundación Astali, de los jesuitas, que se ocupa de acogida de inmigrantes.

También asistió una representación de la ONG española Open Arms, entre ellos su fundador, Óscar Camps, que se dedica al salvamento de inmigrantes en el Mediterráneo Central.

A ellos, a los socorristas procedentes de España, el papa se dirigió en español y les animó a que sigan siendo testigos de la esperanza en un “mundo reacio a compartir”.

“Quise celebrar el quinto aniversario de mi visita a Lampedusa con ustedes, quienes representan los socorristas y los rescatados en el Mar Mediterráneo”, dijo Francisco al dirigir tras su homilía unas palabras “directamente a los fieles llegados de España”.

Continuó expresando a los socorristas el agradecimiento “por encarnar hoy la parábola del Buen Samaritano, quien se detuvo a salvar la vida del pobre hombre golpeado por los bandidos, sin preguntarle cuál era, su procedencia, sus razones de viaje o sus documentos”

“Simplemente decidió hacerse cargo y salvar su vida”, añadió.

Mientras que a los rescatados, el papa envió “su solidaridad y aliento, ya que conozco bien las tragedias de las que se están escapando”.

“Les pido que sigan siendo testigos de la esperanza en un mundo cada día más preocupado de su presente, con muy poca visión de futuro y reacio a compartir, y que con su respeto por la cultura y las leyes del país que los acoge, elaboren conjuntamente el camino de la integración”, les dijo.

También asistió a la misa el presidente de Canarias (España), Fernando Clavijo, invitado por los miembros de la ONG española, que fueron distinguidos con “Medalla de Oro de Canarias 2016” por su labor en la crisis migratoria.