Héctor Rodríguez, el joven ambicioso que perdió terreno para ser el heredero de Nicolás Maduro

Héctor Rodríguez, el joven ambicioso que perdió terreno para ser el heredero de Nicolás Maduro

Rodríguez
Héctor Rodríguez, entonces diputado del PSUV, habla con periodistas en Caracas. 5 de abril de 2017. REUTERS/Carlos García Rawlins

 

Años atrás, en el marco de las más de diez rondas de diálogos entre el chavismo y la oposición -todas culminadas en fracasos-, una figura para muchos impensada comenzó a emerger con fuerza como posible candidato a suceder a Nicolás Maduro. Se trata de Héctor Rodríguez, hoy gobernador del estado Miranda que comenzó su carrera política en el movimiento estudiantil y rápidamente cautivó al propio Hugo Chávez. Pese a su rápido ascenso en la estructura de la dictadura venezolana, el joven dirigente de 39 años perdió terreno en el último tiempo frente a la figura de Nicolasito, hijo del dictador, con quien hoy comparte la delegación que negocia con la oposición en México.

Por Lucas Goyret / infobae.com

Comenzó su carrera política como dirigente estudiantil en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde en 2008 se graduó de abogado. En 2004 asumió la presidencia del centro de estudiantes de la escuela de Derecho, con el movimiento PIE54, que él mismo fundó, y un año después alcanzó la Secretaría de Reivindicaciones de la Federación de Centros de Universitarios.

Ya en sus años en la UCV llamó la atención de Chávez, quien, según cuentan, pidió que lo buscaran “para que saliera a la lucha de calle”. El mismo año de su graduación, el difunto ex presidente, por quien Rodríguez sentía devoción y llegó a considerar un padre, lo designó ministro para el Despacho de la Presidencia, cargo que desempeñó durante cuatro meses.

Su experiencia universitaria fue tan importante que incluso hoy en día mantiene a gran parte del equipo que construyó en ese entonces. Hasta llegó a entablar lazos de amistad con dirigentes opositores, como el caso de Stalin González. Personas que compartieron esos años aseguran que prácticamente “lo graduaron” y que dirigió el centro de estudiantes relacionándose con grupos armados.

Desde entonces su carrera en el chavismo fue en constante ascenso. Hasta alcanzar la gobernación de Miranda. Ejerció diversos cargos, entre los que se destacan la conducción de los ministerios de Deporte, Juventud, y Educación. También fue diputado a la Asamblea Nacional y creó la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). “El chavismo lo ha tenido como la generación del relevo, para en algún momento tomar el poder”, comentó a Infobae, bajo condición de anonimato, un joven de la misma generación del gobernador chavista en la UCV.

De hecho, desde su llegada al Palacio de Miraflores en 2013, Maduro, quien siempre mantuvo una fuerte interna con Diosdado Cabello, aseguraba en su círculo cercano que Héctor Rodríguez era el dirigente a impulsar para una futura sucesión. Llegó a presentarlo como un hombre clave en las pasadas negociaciones con la oposición, al punto de formar parte de las delegaciones chavistas en Noruega y Barbados.

El diálogo que mantiene el régimen por estos días con la oposición en México también cuenta con su presencia. Para el dictador sigue siendo su carta más “conciliadora” ante la oposición y la comunidad internacional. Pero algo cambió. Ya no es apuntado como su posible sucesor: ese lugar estaría reservado para Nicolasito, el hijo del dictador que logró una gran influencia en los últimos años.

“El grupo de Héctor dominaba la juventud del partido, luego en 2018 empezó a ser desplazado por el equipo de Nicolasito (…) Uno de los proyectos de Nicolás es que no sea Héctor el relevo del chavismo, sino que sea Nicolasito”, agregó esa fuente.

Ante este panorama, Casto Ocando, editor del portal Primer Informe, consideró que “es posible que sea la cuota de Diosdado en las negociaciones”, ya que el otro delegado chavista en México es Jorge Rodríguez, otro hombre de extrema confianza de Maduro.

Gestión ineficaz y corrupción en Miranda

Pese a las divisiones y fracturas en el seno del régimen, Rodríguez es bien visto en prácticamente todos los sectores del chavismo. Ese aval le permitió concentrar mucho poder desde el más absoluto hermetismo. Es que, a diferencia de gran parte de la cúpula chavista y de los funcionarios de alto rango del régimen, desde sus inicios ha tratado de mantenerse alejado de la opinión pública, alejado de los escándalos, y mostrando una “imagen de negociador y de perfil familiar”. Incluso en sus campañas dejó de lado ciertos símbolos característicos del chavismo para exhibirse como una figura más renovadora frente al ala más dura del oficialismo.

Orlando Moreno, activista venezolano, consideró que es “como el chavista que todos quieren dentro del chavismo”: “Uno de los más reconocidos por las bases del chavismo, para que no se vean desconectados”. Según indicó, el gobernador de Miranda busca “darle un poco de normalidad al chavismo radical”: “Se maneja como la figura más transparente dentro del chavismo, el menos etiquetado”.

En lugar de lanzar fuertes amenazas contra Estados Unidos y la oposición, públicamente prefiere mostrarse como un dirigente que combate el crimen organizado, que cultiva tierras para las exportaciones de cacao y promueve programas de alimentación en las escuelas de Miranda. Sin embargo, en los hechos la realidad es otra. Aunque pretenda cuidar su imagen, hay ciertas conductas y manejos que van en sintonía con la lógica chavista, y dan cuenta de su gran ambición dentro de la estructura de la dictadura bolivariana.

Su llegada a la gobernación de Miranda en 2017 se dio en medio de denuncias de fraude. De acuerdo a las denuncias de la oposición en ese entonces, el Consejo Nacional Electoral (CNE), afín a la dictadura chavista, movió docenas de centros de votación a último minuto, lo que provocó el desplazamiento de casi 225.000 votantes. Los observadores opositores también fueron expulsados por la fuerza de varios centros de votación. Finalmente, después de una tensa jornada, las autoridades electorales anunciaron ganador a Héctor Rodríguez por un estrecho margen de 6%.

Durante su gestión se jactó de combatir la inseguridad, equipando a la policía del Estado y aumentando el número de oficiales. Pero los datos reflejan una gran ineficiencia de gobierno: el año pasado Miranda reportó la segunda tasa más alta de muertes violentas en todo el país, con 124 homicidios por cada 100.000 personas, según informó el Observatorio Venezolano de Violencia.

Fuentes consultadas por este medio también hicieron hincapié en la “complicidad” de la gobernación con grupos armados y, en particular, con los colectivos chavistas que “siempre responden a quien gobierna del PSUV”. Recordaron que, por ejemplo, se han producido múltiples tiroteos en diferentes zonas del estado -sobre todo en algunos sectores de Petare-, sin ningún tipo de intervención oficial: “Al no actuar, al no desmantelar estas bandas, está siendo cómplices de esos grupos armados”.

Otro supuesto eje de su gestión son los programas alimentarios infantiles. No obstante, Caritas Venezuela indicó que cerca del 11% de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición aguda.

Por su parte, productores locales han denunciado la monopolización de la producción de cacao para venderla a países aliados del régimen como China o Turquía. Aunque “él se ha cuidado mucho con relación a la corrupción”, según indicó la fuente que compartió su época universitaria, se lo vincula al negocio del cacao. “Cuando llegó a la gobernación dejó de usar el color rojo, el oficial del PSUV, y empezó a usar el azul para mostrarse cercano a la empresa privada, con la exportación de calas y cacao”. Ese tipo de flores tiene como principal destino Rusia, mientras que el cacao suele ser exportado a Beijing o Ankara.

“Las empresas de cacao que exportan están vinculadas a Héctor”, sentenció esa fuente a Infobae.

Casto Ocando sostuvo que “el cacao representa mucho dinero”. Detalló, además, que en Venezuela “todos los gobernadores, que en su mayoría son chavistas, inventan sus propios ingresos”. “En Zulia, por ejemplo, como no hay petróleo, utilizan recursos de todo tipo, del crimen, del narco, para sus labores. Cada estado tiene que inventarse con respecto a lo que tiene porque no hay plata; en el caso de Bolívar, donde están las minas, las explotan y le sacan la plata”.

En el caso de Miranda, con el tráfico del cacao “agarran y se quedan con el dinero, que es público y debería ser reportado”: “Los gobernadores chavistas permiten esas operaciones y suelen quedarse con parte del dinero”.

En 2018, con apenas unos meses de Rodríguez en la gobernación de Miranda, el portal Armando Info publicó una investigación sobre el monopolio del cacao en ese estado. Según reportó, “a los productores se les paga un precio irrisorio por ‘el mejor cacao del mundo’ y se vende al exterior en divisas a precio internacional”.

De esa estructura forman parte la Corporación Mirandina de Cacao, la Sociedad Exportadora de Miranda, la Corporación de Producción Mirandina y la Corporación de Desarrollo Agrícola de Miranda, además de la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca del Río Tuy Francisco de Miranda (Corpomiranda), de la que Rodríguez es también presidente.

El procedimiento es sencillo: regular el precio del cacao en bolívares -al productor se le pagan unos centavos de dólar-, concentrar la producción y exportarla a precio internacional en divisas.

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