En Margarita se acabó lo que se daba… adiós a la gasolina subsidiada

En Margarita se acabó lo que se daba… adiós a la gasolina subsidiada

Se acabó lo que se daba: Adiós a la gasolina subsidiada… Y otra vez a calarse las colas kilométricas en Margarita

 

 

 





Poco a poco se ha ido cerrando el ciclo para la opción de surtir gasolina subsidiada en las estaciones de servicio de la isla de Margarita. De 35 estaciones de servicio, a finales del año pasado y en plena campaña electoral, fueron dividas al 50% entre las subsidiadas y las que venden combustible a precio internacional.

Dexcy Guédez // Corresponsalía lapatilla.com

Luego de las elecciones, las autoridades de Petróleos de Venezuela capítulo Nueva Esparta, comenzaron a cambiar la modalidad de las gasolineras, y actualmente solamente quedan 14 subsidiadas en ocho de los 10 municipios de Margarita.

En el municipio Maneiro, cuya capital es Pampatar, no quedó ninguna subsidiada, como tampoco en la Península de Macanao, donde hasta los pescadores artesanales deben pagar en dólares ese combustible al igual que el gasoil, con todas las dificultades que eso está generando en ese sector, uno de los principales sustentos de la economía regional.

De las 14 subsidiadas que hasta ahora subsisten, solamente la mitad funciona los fines de semana de manera rotativa los días sábados y domingos. Esa modalidad fue impuesta a mediados de septiembre ,y como consecuencia, reaparecieron las largas colas, de lunes a viernes, en las estaciones de servicio.

Se acabó lo que se daba: Adiós a la gasolina subsidiada… Y otra vez a calarse las colas kilométricas en Margarita

 

 

 

 

“Es necesario madrugar y esperar hasta cuatro horas en la cola para poder surtir solamente 30 litros semanales”, aseguró Wilmer Rondón, en la estación de servicio Matasiete, una de las que siempre estuvo despejada para surtirse de gasolina.

Actualmente, cualquier día de la semana comienzan las colas desde la madrugada y hasta pasadas las 6:00 de la tarde.

En la estación de servicio Fajardo, una de las dos que aún quedan en Porlamar, municipio Mariño, las colas son interminables, lo que obliga a extender el horario hasta que se agote el combustible o haya vehículos en colas.

“Para poder ponerle gasolina a mi carro, tengo que sacrificar la hora de la cena y aprovechar la cola más corta, aunque siempre pierdo más de una hora”, afirmó Beatriz Campos en esa gasolinera.

Lo más triste de la realidad es que la gente refleja la mayor resignación al negarse a hablar cuando se le consulta sobre la situación.