Mar de palabras, por @ArmandoMartini

Mar de palabras, por @ArmandoMartini

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

Se refiere a la idea de que el lenguaje y las palabras son herramienta para comunicar, expresar ideas, pero también ser ambiguas y engañosas. O expresión que se utiliza para describir una situación con palabra rebuscada, complicada para exponer lo que podría ser comunicado simple y directo.

Donde unos se ahogan, otros flotan, y algunos nadan con elegancia para terminar en las fauces de cualquier tiburón. En esa masa de agua hemos braceado y emergido por demasiado tiempo. Simón Bolívar, producto de la eficiente formación intelectual, se echó la libertad al hombro, a cuestas y a caballo combatió, cabalgó tanto como redactó leyes, escribió cartas y explicaciones, convenció a pueblos, no tanto a funcionarios y activistas. Impulsó a la rebelión contra los españoles, para terminar, quejándose de haber arado en el mar. Porque para aquellos venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos y nuevos bolivianos, los conceptos se hablaban, se repetían y hasta se convertían en grandes principios, pero lo que se ejecutaba eran normas para construir islotes de poder.

Aquella Venezuela que dejó el cadáver del Libertador abandonado en Colombia, al de Andrés Bello ignorado en Chile, parió y siguió a grandes figuras; Páez que pasó de guerrillero y caudillo militar ingenioso a dictador culto; José María Vargas, médico intelectual y honesto a quien los militares esgrimían la fuerza frente a la ley; Carlos Soublette, militar victorioso que entendió la democracia y tantos otros que hechos en Venezuela se enzarzaron con el poder; terminando por ser esclavos atemorizados de un castrense que empezó a construir pensando en su estabilidad y permanencia.





En un océano de palabras, en un país cuyas mayorías no sabían leer ni escribir, echaron a un lado a un intelectual porque se equivocó en una pequeñez gramatical y después fueron enredándose entre los discursos sonoros de cultos como Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y venezolanos inteligentes que los acompañaron, pero manteniendo insipientes caminos de ignorantes y ladrones que por esas calles fueron escalando poder.

El lenguaje es fundamental para la comunicación humana permitiendo compartir pensamientos, ideas, emociones y experiencias. Sin embargo, debido a que las palabras pueden tener múltiples significados y connotaciones, hay una brecha entre lo que se quiere decir y lo que realmente se entiende.

No es instrumento único para describir la realidad, sino también una forma de crearla y moldearla. Las palabras que usamos no solo reflejan nuestra percepción, sino que pueden influir en ella. Por lo tanto, un “mar de palabras” puede simbolizar confusión, enigma del lenguaje y la dificultad de encontrar una comprensión clara y precisa en medio de un laberinto. Por lo tanto, cuando se utiliza la expresión, se hace referencia al lenguaje forzado, haciendo el mensaje incomprensible, incluso aburrido.

En ese piélago de frases, tenemos un régimen dictatorial que lleva años hablando pendejadas inconsistentes e incoherencias y al mismo tiempo, enriqueciéndose con injusticias, impunidad y grupos mafiosos que se embolsillan el presupuesto nacional hecho oportunidades para engordar fortunas, y una oposición, que va y viene repitiendo argumentos abstractos tranquilizados por la indiferencia, y aplacados por la fuerza, que cada día convence menos.

El charco de discursos en el cual nos estamos ahogando sin salvavidas que nos rescate.

@ArmandoMartini